miércoles, 9 de diciembre de 2009

Suspiros

El Aire
Que piensa, que sale
que expresa, que vale
…
encuentra y retiene. Aguanta y contiene
Verdades del mundo Que por absurdo es mudo
que cuentan de golpe, que vuelan en corte
Alivio y cansancio, despacio y profundo
lo que tanto cuesta desparrama en segundos
…
…
Dar tiempo para decir
escuchar silencio soplido despacio
sin prefacio, sin palabra
con entereza y emoción Que en canciones se utiliza
a contar No, que redundo!
de vueltas minutos desesperados
que se suman; que se mudan
Del mundo apartado
que se escapan, que protegen
que agrandan hasta el instante
en que aparece constante
por errante ya es cansancio

...dejo que diga una cosa...
soplar sentidos; silencio de emoción
...la Pasión te suelta en tu suspiro

Estanque

Sucio y cálido
Espeso y oscuro; Solitario
En la quietud del pasado
-callado, aunque gritando-
Con el reflejo del presente
-ciego y tan mal vidente-
Aún el feto de un futuro esperanzado
-sucio, pesado, cálido y estancado-
……
Con la rigidez más sólida
Espantado, fangoso, desarmado y gracioso
Con espíritu, desalmado
Armado por lo que fuera
Pesado lo que lo esperaba…sucio, ciego; Acallado
Toman por débil el presente de un reflejo que así gritando
Retiene la quietud fangosa
De un pequeño feto desesperanzado

Ruido

Molesto
Interviene en todo dicho de soltura
Que hablemos no es hermosura
Que amargura cosa influye
En la oscuridad desatada del auge
Que por ángel no es ternura
ni grito, ni asombro
Tampoco un dulce estornudo
Sino tu palabra que estoy leyendo
Pero a la vez escuchando
Que termino estornudando
el dicho de una señorita
Que por más que virgencita
Influye dulce desatada asombrando

martes, 8 de diciembre de 2009

Madrugadas en tu colchón

Tres tipos de narradores:
Omnisciente;
personaje;
y testigo.


Por Nicolás Fogolini

Esperaba que se levante. Desde hacía media hora que él ya no podía dormir. Y vale la pena aclarar, hacía tan solo dos horas que se acostaban. Porque esa noche era una de aquellas que no se tienen que acabar, resultó una de esas mañanas que no se llegan a diferenciar de la noche. O como reflexiona la canción que suena en su mente “que entre los dos siga siendo ayer noche hoy por la mañana”.
Impaciente se para a poner el agua para el mate. Deseando que el chiflido de la pava sea quien la despierte. Porque si él la despertaba no era lo mismo. Si lo primero que escuchaba era su voz, sería diferente. En cambio, un pequeño sonido y el olor a tostadas recibirían su día de otra manera.
(Él pensaba mientras acariciaba su pelo)
Pasaron ocho minutos y tal como lo esperaba el silbido se hacía oír. De a poco la chica entreabría los ojos. La luz que encontraba las hendijas de la persiana no favorecía para que se concretara el momento tan esperado.
(Pasaron algunos minutos más. Él ya tenía las tostadas y la miel sobre la cama. La pava sonaba distinto, ya no era un silbido sino la tapa que se movía al dejar caer el agua sobre el mate)
El contraste de la claridad del agua y la profundidad que lograba la vista del muchacho con la cara de aquella dama, parecía un cuadro. En primer plano el mate, con su bombilla y su yerba El agua de la pava cayendo y creando burbujas (espuma como la del detergente). Detrás, de fondo (pero no en segundo plano de importancia) la cara de la chica, en el mismo momento en que sus pestañas lograban despegarse de la parte inferior de los ojos. La luz la molestaba, pero él veía el reflejo sobre los ojos que iluminaban su día.
(Durante más de cuarenta minutos las caricias no cesaron. Tampoco la charla de los que habían vivido esa noche, quizá aquella mañana. Con mates de por medio aunque nunca interrumpiendo sus miradas).
El momento llegaba, el que no deseaban, la despedida. Ambos se visten despacio, como no queriendo llegar al final. La muchacha entra al baño y él sólo reacomoda sus pertenencias. Sabe que lo espera una mañana de limpieza y de música. La chica sale y lo mira. Él le habla con su mirada llena de palabras, llena de sentimientos pero vacía de certezas.
(Caminan hacia la puerta. Toman el ascensor. Salen y bajan los últimos cuatro escalones que se encuentran fuera del edificio)
La chica (con su vos llena de tristeza y emoción. Con su dicha tan ambigua pero entendible. Con una sensación de incertidumbre) - Chau!
Él habla tan sólo con su mirada y con su beso. La noche anterior le había confesado que hay sentimientos que son indescriptibles, situaciones en las que el silencio o una mirada dicen mucho más que dos simples y usadas palabras.

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¿Qué hora será? Se preguntaba mi mente. No dormimos mucho pero yo no tenía sueño. Quizá porque tenía que disfrutar de ese momento. Quizá que si dormía estas últimas horas que van a pasar sólo pararían. Porque cuando las cosas pasan… pasan. Y después qué. Solo nos queda hablar de un pasado y recordar para sonreír.
Por todo ello me levanté para poner la pava y esperar. No quería hacer ruidos para que despertara sino que quería que algún sonido fuera la causa que interrumpiera su sueño o mejor dicho, que recibiera su día.
Pasó un ratito y mientras acariciaba su pelo la pava me alertó que el agua del mate ya estaba caliente. Fui a buscarla y recordé sacar las tostadas del fuego antes de que se quemen. La miel solo tuve que bajarla de la mesa al colchón que, circunstancialmente, se encontraba en el piso del comedor.
Cebo mi segundo mate y la tapa de la pava fue la excusa que estaba buscando. Miro que no se vuelque el agua pero detrás de ese mate casi lleno encuentro su cara y veo cómo se abren los ojos marrones que se iluminan y reflejan el rayo de luz que atraviesa la persiana a media asta.
Ella no puede dejar de darme conversación. Cada segundo es bueno para algún recuerdo de lo que habíamos vivido. Me hablaba de una mano posada en su mejilla o de la tormenta que generábamos cuando se encontraban nuestros labios. Aunque también de algún sueño, un poco real y del sentimiento y la sensación que le generaba cuando alguien acariciaba su pelo.
-“Es una de las cosas que más me gustan”, me dijo acompañada de una sonrisa. Y yo dejé escapar una pequeña carcajada (suave y pícara) que fue aceptada y resuelta con un pellizcón sobre el muslo de mi pierna izquierda.
Eran los últimos momentos de esto y por eso yo dejé que mi expresión no fuera oral. Mientras la miraba pensaba en las cosas bellas que habíamos vivido y que no lo tendría que arruinar con ninguna palabra. Pienso, como le dije esa noche (quizá esa madrugada) que el ser humano hace mal uso de la oralidad y que no disfrutamos de las capacidades que tenemos para comunicarnos. Una mirada, una sonrisa o alguna caricia, en muchas situaciones dicen (expresan) mucho más que cualquier palabra.
Mientras entra al baño no puedo dejar de mirarla y de pensar que no quería caer en la realidad de ese momento; no quería despedirla. No era sólo que era conciente que al rato estaría ordenando mi casa, aunque con compañía de la música, sino que sería una despedida incierta, sin ninguna certeza del “hasta cuándo”.
Ella sale y toma sus cosas. Yo, mientras, abro la puerta que había dejado sin llave, como de costumbre (el departamento no suele ser peligroso y si alguien se hubiese acercado para abrir la puerta esa noche no se hubiera atrevido a interrumpir la pasión). Caminamos hasta el ascensor custodiados por sus palabras. Yo, sólo miraba. A sus ojos los acompañaba una especie de angustia, a los míos un “destello de felicidad”, según lo que ella me refería. Pero sólo un destello porque en unos minutos la incertidumbre seguro se apoderará de ellos.
Un apretón y un abrazo son los que están acompañados por un ruido –“Chau!”, se despide aunque yo no hago otra cosa que mirarla, darle un beso. Que los prefiero antes que dos palabras tan infamadas. Prefiero esa hermosa sencillez.

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Él se despertó primero y esperó acostado a que ella abra los ojos. La miraba y acariciaba su pelo. No hablaba y ella respiraba profundo.

Se paró y vino hacia mí. Me recargó el peso pero al mismo tiempo me ayudó a frenar con el frío que venía pasando. A mi lado prendió otro fuego para tostar un poco de pan.
Hay códigos entre nosotros por los que pudo ir a recostarse otra vez con la muchacha (aun dormida) tranquilo de recibir mi llamado en forma de silbido. Lo hice suave así no interrumpía el sueño de la chica.
Ante mi llamado él decidió acercarme a la cama y consiguió hacerme compañía con un viejo tarro de miel, que se encontraba en la mesa. Preparó todo y me tomó de la manija. Me inclinó y yo entendí que debía dejar escapar el agua. Aunque eso resulte quitarme un podo de calor es favorable porque lo hace también con el peso que cargo.
El segundo momento que me agarró y me puso cabeza abajo me fue inevitable respirar, por lo que al ingresar aire hice un poco de ruido que interrumpió el sueño de ella.
Abrió los ojos y me miró, pensé que se enfadaría conmigo pero después me di cuenta que atrás mío se encontraba él. Yo en el medio pero sin interrumpir. No hice ningún ruido más. Dejé que libremente el muchacho me tome y me incline cuantas veces quiera. No di resistencia en contener el agua. Fueron muchas las veces que me agarró y me movió para todos lados pero no me molestaba. Era una situación agradable escuchar, y ser testigo, de todo lo que habían sido la noche anterior.
Al rato se besaron y cuando se miraron ella entró al baño. Él me llevó a mi lugar de siempre. Sobre la hornalla aunque fría porque no necesitaba fuego después de todas esas charlas que escuché.
Los veo como salen delante de mí y al cabo de unos minutos el chico vuelve solo, pone música y comienza a ordenar.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Te necesito

Melisa Di Filippo quiere que nunca más una chica tenga que crear una foto de su padre para que pueda acudir a su fiesta de quince años. “Lo único que quería en mi fiesta de 15 era que esté mi viejo y no podía ser, por eso me regalaron esta foto”, explicó Melisa.Relacionamos este anhelo con la frase* que es la guía de nuestro grupo de hijos y, al mismo tiempo, la adecuamos. “Para que nunca más una chica tenga que resolver con una foto la falta de su padre”.



Amor a la Vida

En 1992, luego del nacimiento de su hija, Gustavo Cardinali volvió a creer en la vida. “Rescaté el amor a la vida”, le expresaba al diario La Capital. Hoy, luego de 17 años Matías y Antonella Cardinali conforman el grupo de hijos y quieren honrar a su padre.Los hijos de Gustavo agradecen que su padre esté bien y pueda brindarles todo el afecto que les hace falta. También creen que “por su amor a la vida hoy pueden rescatar parte de sus historias”.


Expresión Malvinas
Braian y Alexis Carrizo, Esteban Amaro y Germán Albarello construyen una realidad social a través del arte musical y deciden utilizar este medio de expresión para cantarle a Malvinas.En sus inicios la música sirvió para rogar a los dioses que resulten fructíferos la caza y los cultivos. Hoy, los hijos le cantan a una sociedad para que mantenga encendida la luz de la Memoria.Cada hijo tiene una historia; cada canción tiene un mensaje.



El retorno
Para algunos volver a Malvinas fue el cambio de su vida. El encuentro con su pasado que permanecía inconcluso. “La necesidad del alma era tan fuerte que no me importaba cualquier consecuencia. Tenía la necesidad de ir solo, absolutamente solo. Sin que nadie me contenga. Buscar en Malvinas a ese Julio que había dejado 27 años atrás. Descargar el peso de la mochila y hacer el tan querido homenaje a todos mis compañeros” (Julio Aro, ex soldado combatiente).
Fueron momentos muy pero muy

difíciles para él. Como profesor de gimnasia puede nombrar la cantidad de huesos que tenemos, o la cantidad de litros de sangre que posee el cuerpo humano. “Lo que no te puedo decir es la cantidad de lágrimas que tenemos, porque no pude parar de llorar. A medida que lloraba me sentía mejor. Es increíble, pero tuve esa sensación”.En cuanto al viaje explica que NO ayuda a OLVIDAR, pero si a CURAR. A la vez, piensa que hay que respetar la decisión de cada ex combatiente, “el corazón solo te va a decir cuando es el momento”.

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Cartas del `82
Pies de Trinchira

domingo, 16 de agosto de 2009

Procesos

La lejanía me une. Las palabras me sueltan. El sentir de tu voz me hace a la reflexión. Y siento. Siento cómo me vas hablando. Tus palabras, tus conceptos, tus tratos. Ya no sé qué hacer con esta situación, con esta hermandad. Porque siento que te siento, que te necesito. Que te tengo, pero no estás. No estamos. Pero no es la distancia ni el espacio. Es el tiempo. Y con el tiempo tus abrazos. Que son cada vez más lejanos, pero más recientes. Más amargos pero aún dulces.

Es extraño. Es nuevo. Pero las relaciones son ambiguas y es lo que las hace interesantes, y únicas. “Si supiéramos…No!!!” No hay nada más feo que saber o que suceda. Cuando las cosas pasan…pasan. ¿Y después qué? Sólo nos queda hablar de un pasado. Y recordar para ser feliz. Pasa, como el tiempo que cuando nos queremos acordar acabó. Pero aún dura más cuando lo “queremos”, cuando pensamos en “que pase!” y queremos que llegue. Cuando lo deseamos. Es en esos momentos cuando las cosas duran y cuando las tenemos.

Tenerlo es lindo. Pero es tenerlo y nada más. Por eso es más lindo que pensemos y que juguemos. Que no me lo digas, aunque lo sepamos. Que lo deseemos. Que lo esperemos y que no lo encontremos. Porque el Arte de pensar y de imaginar es el que nos lleva a disfrutar y a sentir; es el que nos eleva a donde verdaderamente se Está.


Por Nicolás Fogolini

sábado, 15 de noviembre de 2008

Nunca digas Recuerdo

La Memoria, la memoria está llena de cosas que nos marcan la vida; en la memoria sólo quedan imágenes, situaciones que nos marcan la vida. Las cosas que no nos marcan no quedan en la memoria, sino que son parte de los recuerdos. Y los recuerdos están llenos de olvido; en el recuerdo existe una gran cuota de olvido.

Pero el peligro aparece cuando nos damos cuenta que en la mayoría de los casos el olvido es consensuado por la sociedad y, peor aún, es buscado por los ciudadanos y, después, consensuado.

A su vez, un historiador cuenta que para reconstruir los hechos (la historia) se buscan testimonios, se busca la voz de los que vivieron en esas épocas, en ese contexto y que, en esos testimonios, la verdad, la historia o realidad surge de las coincidencias de esos relatos, de los que se repiten.

Por consecuencia, hay que establecer un paralelismo; hay que reflexionar sobre este aspecto. Si los testimonios que se repiten se consideran verdaderos, o reales, y son los que escriben la historia y tenemos en cuenta que el olvido (la situación no deseada) es consensuado por la sociedad y no son memoria, porque no los marcó; la historia está llena de olvido.

Por lo tanto, estos hechos no tienen que ser reconstruidos por la “mayoría” sino por los memoriosos, por los que lo vivieron y fueron marcados por ello para toda su vida.



Malvinas no es Recuerdo, es MEMORIA.
Para cada uno de los hijos ingleses que perdió a su viejo en Malvinas.


Querido hermano/a:


Te escribo desde Argentina para contarte cómo está papá, cómo pasa sus días y sobrevive en esta cruel realidad. Sé que yo fui el afortunado y que no podés disfrutar de nuestro viejo ya que el destino decidió que regresara hacia el sur.

Se despierta y vive cotidianamente. Su monotonía asusta, no sé que debe pasar por su cabeza. Si de algo estoy seguro es que si hubiese vuelto hacia Inglaterra estaría mejor, con una buena asistencia médica, con el reconocimiento merecido. No por el hecho de haber sido victoriosos (que en verdad nadie gana en una guerra), pero sí porque el pueblo argentino no está preparado culturalmente para convivir con ex combatientes.

Hermano/a, la vida de él es incierta y, a pesar de creer entenderlo, nunca logramos conocerlo bien. La persona que fue a Malvinas no es la misma que volvió. El quiebre que logra una guerra es muy importante; lo obligaron a crecer.

Debés estar esperando que te describa las manos robustas, la delgadez y los ojos marrones claros de papá, pero quiero contarte sobre su personalidad. Es un tipo raro porque es muy inestable, además es impredecible. Si hay algo que noto, que también lo veo en sus pares (en los demás ex soldados combatientes), es esa adolescencia que mantienen a flor de piel. Si lo escucharas reír verías que aún es un niño.

Lamento enormemente que se haya tenido que venir aquí para estar conmigo y no lo podamos compartir. Vos pensarás que tu viejo quedó en Malvinas, pero te aseguro que tu HERMANO argentino lo está cuidando bien y algún día te lo dará a conocer.

Nicolás Fogolini
Nicolás Fogolini, hijo de
ex combatiente en Malvinas.



“Para que nunca más una guerra nos robe
nuestra juventud,
nuestros sueños; nuestro futuro…”

jueves, 6 de marzo de 2008

Disfrutá una delicia

Si no tienen 17 minutos libres, si sus vidas corren aceleradas y tus hijos juguetean por sobre tus alrededores “me van a tener que disculpar”. Lo único que les aseguro es que es una excusa válida para llegar tarde al trabajo, para pelearte con tu mujer porque está la comida y vos, justo en ese momento, no querés que nadie te moleste. Solo querés ver la pantalla porque es lo que hace que te concentres y disfrutes esta hermosura. Porque justo cuando pensás que ya no hay nada que mirar y es solo una ilusión tuya se acerca la mejor parte. Las imágenes lentas y las monótonas son para que aprendas a escuchar y no pierdas la atención.
“Me van a tener que disculpar”…Sentate y ganá 17 minutos en tu vida.

jueves, 17 de enero de 2008

Ismael Serrano

Casandra: Hermosa hija de Hécuba y Príamo, fue sacerdotisa de Apolo. El dios, enamorado de la joven, le prometió el don de la profecía si aceptaba entregarse a él. Ella aceptó, pero una vez iniciada en las artes de la adivinación, se negó a cumplir su parte del trato. Apolo, airado, le retiró entonces el don de la persuasión: aunque ella dijera la verdad, nadie la creería. Casandra nunca sería creída en sus pronósticos. Y, así, anunció repetidamente la caída de Troya pero nadie le prestó atención.


"Miran al cielo y piden un deseo contigo la noche más bella. Amores imposibles, que escriben en canciones el trazo de una estrella. Cartas que nunca se envían, botellas que brillan en el mar del olvidonunca dejes de buscarme la excusa mas cobarde es culpar al destino,es culpar al destino..."

Ismael Serrano.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Trabajo-13/09/2007. Formato:Carta abierta de Rodolfo Walsh

Carta abierta de un estudiante al olvido del pueblo argentino.

La falta de recursos de muchos chicos para poder satisfacer sus necesidades básicas, el olvido de los héroes en Malvinas, la desaparición de Jorge Julio López en plena “democracia” son cosas que me llevan a escribirle a toda una sociedad.
Menores trabajando en changas, todas las calles y los semáforos del país llenos de niños buscando monedas para poder comer y para llevar a sus padres y no sufrir mayor maltrato del habitual.
Los mismos que hacen malabares, que limpian los parabrisas y que, en muchos casos, salen a robar; los que no tienen para comer, bañarse y cambiar su ropa. Y, por otro lado, los que salen a la noche y malgastan su dinero en bebidas alcohólicas y pagan el servicio de las mujeres más caras o, tan sólo, se toman un taxi porque están a veinte cuadras y pasarán frío y para no tener que pasar delante de “aquellos”, los que marginan y no quieren ver.
El 2 de Abril de 1982 todo un pueblo dio su consentimiento a la locura de un genocida que armó una guerra y es el mismo que hoy no reconoce los derechos de los jóvenes que fueron marcados por sufrir y vivieron en carne propia la guerra de Malvinas y sus consecuencias, que suelen ser peligrosas.
A 25 años del conflicto bélico y ante una sociedad que nunca se preocupó por saber de la guerra es que, muchas personas se quejan de los aumentos de las pensiones a ex combatientes en Malvinas e ignoran que nunca el Estado pagó lo que se debe a un ciudadano que defiende su patria, sea un reconocimiento económico, psicológico o social. Tampoco la gente mostró interés de insertarlos a la sociedad.
Para finalizar, el 18 de septiembre de 2006 en plena “democracia” sucedió un hecho irracional que ya no es tema diario en los medios de comunicación ni en las charlas sociales de la gente.
Jorge Julio López, testigo clave en un juicio que puede terminar con mucha gente conocida detenida, desapareció un día antes de declarar.
Es una locura que en un caso tan conocido y, en el cual, se tuvo “mucha precaución” suceda esto.

viernes, 23 de noviembre de 2007

León Gieco, La memoria

Por Nicolás Fogolini

Trabajo final del taller de comprensión y producción de textos II

"La dictadura en las letras argentinas.
Un recorrido desde el arte”.

Página 1 La dictadura fue terror, temor, silencio, mentira, violencia, fusilamientos, tortura, matanza, horror, imposición y exterminio. Para otros, reorganización, rectitud; “si no te metías no te pasaba nada y vivías bien”.Para ellos, era verdad, una sola manera de ser y la correcta.
Se sembró miedo, se anuló. No se oía, no se veía; no se sabía. Hubo falta de compromiso; se ignoró.
Los periodistas dirían la época de censura, de prohibición, donde había que callar o morir, exiliar o apoyar; época de “sugerencias ordenadas”. La única información era la oficial. Las puertas se cerraban y se abrían las del exterior. La censura era la muerte.
La dictadura es vértigo para vivir. Un eco que sigue sonando, un veneno que sigue ensuciando la cosecha, un faro que escondieron y un horizonte que no existe.
El destino que fue trazado entre ignorancia y dolor, hoy es confusión. Una sociedad vencida que se perdió y no pudo volver de su exilio interior.
Injusticia, intolerancia, incomprensión, imposición, inacción, incertidumbre, incoherencia, inconstitucionalidad, indolencia, ignorancia, inmoralidad, insensatez, indignación, impunidad e indulto son algunas de las palabras que siguen resonando.

Página 2
1976-1983
Historia de silencio, censura y muerte.
La dictadura Militar en la Argentina y el compromiso de Rodolfo Walsh. Las persecuciones, torturas y los miedos se mezclaron con la indiferencia y el deporte. La inexplicable Guerra de Malvinas quiso ocultar la inoperancia de la Junta.

La dictadura militar dejó marcas, huecos y mucha ignorancia. Los escritores formaron parte de esta etapa y sus textos lo reflejan. Algunos sin involucrarse y alejados de la realidad, otros se comprometieron con su profesión y llegaron a dejar su vida para lograr destapar una realidad ocultada.
La Junta Militar Argentina tomó el mando del país el 24 de marzo de 1976, cuando derrocó el gobierno de Isabel Martínez que asumía tras la muerte del General Perón. Comandado por Jorge Rafael Videla, el Golpe Militar fue el comienzo de una época de terror y violencia cuyas consecuencias se sufren hasta hoy.
El escritor y periodista Rodolfo Walsh es un desaparecido de la época Militar. Sus obras son una denuncia social y tienen respaldo en investigaciones de casos y crímenes del país. Su cuerpo no apareció pero se habla de una persecución y arresto que luego habría terminado con su vida.
El rol de Walsh en esta aterradora parte de la historia argentina es valorado por su fuerte compromiso social.
Difícil para un periodista ejercer en medio de imposiciones tan grandes y más si se trata de la denuncia a la misma Junta que, a través de la fuerza, logró conseguir el poder de un país.
El escritor militó en partidos de izquierda como la FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) y se lo asociaba con otros como Montoneros. Ésto y la carta abierta que realizó para denunciar las atrocidades que sucedieron en el primer año de la Dictadura, fueron algunos de los motivos de su persecución, arresto y muerte.

Tortura e ignorancia.

Durante la dictadura militar de 1976-1983, presidida sucesivamente por Jorge Rafael Videla, Roberto Viola y Leopoldo Fortunato Galtieri, el terror se hizo presente en su máxima expresión.
Con el objetivo de acabar con los que no estuviesen de su lado se persiguió, torturó y mató a todo aquel que se les pusiera en el camino. A la vez, esta nefasta etapa perjudicó a una sociedad sembrándola de miedo.
El escritor José Pablo Feinmann participó desde su pensamiento de izquierda en esos años. Lo hizo a través de sus relatos, asumiendo así la militancia desde un lugar intelectual. Muchos de sus textos describen la violencia con que se llevó a cabo en este período.
Él prefirió no exiliar y, con ello, sufrir todas las consecuencias sabidas. La persecución diaria les llegaba a todos los que asumían el compromiso como lo hizo Feinmann. Era conciente de que el momento del arresto y de la tortura le llegaría pero no era lo que más lo asustaba.
En “La critica de las armas” demuestra que la tortura física se sufre pero, que es peor la espera. Explica y demuestra, a través del relato, que parece ser un monólogo, que en el momento de recibir la tortura se padece de una sola manera. En cambio, cuando se la espera, se la imagina de miles y miles de formas y que ese momento es más problemático que el hecho de recibirla verdaderamente.
El relato manifiesta el trastorno y sufrimiento psicológico que genera esa espera. También retrata la actitud de la sociedad que vivió la dictadura con miedo, inacción e indiferencia.
El personaje principal no casualmente se llama Pablo Epstien. Elige denominarlo con ese nombre ya que, “La critica de las armas”, es una autobiografía.
En el texto se ve lo que significa la espera y el autor demuestra que imagina la tortura de muchas maneras y saca conclusiones cuando el ascensor sube y baja. Que el aparato funcionara era sinónimo de peligro. El personaje sabe que se perseguía a todos los que tenían pensamientos de oposición y que le llegaría su momento.
La historia argentina entre estos años fue horrorosa y miles de personas sufrieron la locura de algunos pocos; aunque el pueblo fue cómplice con su silencio.
Antonio Dal Masetto escribió algunos relatos sobre la época de la dictadura en Argentina. “Hay unos tipos abajo” es uno de esos textos y refleja la situación que se vivió en el país en el año 1978.
El Mundial de fútbol se realizó en la Argentina y los militares lo utilizaron para tapar las atrocidades que se vivieron durante este período...

Recuadro: Florece al borde del precipicio.

Probablemente Rodolfo Walsh ya sabía que al escribir “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar” sería difícil seguir con vida. En ella expresa que por varios motivos, entre los cuales se encuentran la muerte de su hija y la persecución a intelectuales, se ve obligado a realizar esta carta de denuncia.
Desarrolla mediante una investigación periodística las calamidades que se llevaron acabo durante el primer año de la Dictadura Militar.

Durante el relato de la carta destaca la ilegalidad de la formación del poder de ese gobierno así como los desaparecidos, los presos, los muertos; “decenas de desterrados”.
Al mismo tiempo separa todas estas atrocidades de lo que era el desastre económico que plantearon y la miseria que lograron planificar.
Para demostrar ello se ampara en la reducción de salarios a un 40 % y el aumento de los horarios de jornada laboral. También fundamenta con el descenso del producto bruto interno, la suba inflacionaria y una deuda externa que se acrecentó.
Lo que logra hacer Walsh, con esta carta, es dividir en dos partes trágicas el primer año del Gobierno Militar. Por un lado, los hechos de violencia, tortura, desapariciones y matanzas. Por el otro, la incapacidad de llevar adelante económicamente un país y de manejarlo para beneficio de gobiernos ajenos.
La carta cobra mayor valor sabiendo de la imposición y prohibición que se vivió en la época.
Rodolfo Walsh cumplió con el compromiso que asumió y su censura, fue la muerte.



Página 3
...La sociedad se encontraba fragmentada por causa del miedo que generaban las desapariciones, los arrestos y las matanzas. También el individualismo y el refugio personal se hacían presentes.
Con el Mundial de fútbol encontraron un lugar de interacción social y de alegría para compartir ya que la selección nacional generaba buenas expectativas.
Dal Masetto en su libro mencionado refleja la indiferencia de muchos de los ciudadanos. El personaje de Pablo, de oficio periodista, ejerce sin ningún compromiso ante la realidad de la dictadura. Su amiga Ana avisa de que hay unos sospechosos en la esquina de la cuadra del edificio donde él vive. En principio duda y esa situación le produce sospechas pero termina ignorándola.
Al otro día, domingo, se jugó el último partido del Mundial y Argentina se consagró campeón provocando algarabía entre los ciudadanos.
Los “fulanos”, como los denomina el autor, seguían en las calles acumulando delitos, pero la atención de la gente estaba en otro lado y sus miradas eran de indiferencia.
Todo esto lo describe el texto y refleja perfectamente lo que fue ese período de la historia nacional.
La dictadura seguía llevándose personas, las calles pertenecían al silencio y los gritos no se oían. Mientras, la sociedad se refugiaba en el deporte que terminó con buen final.

Malvinas, el final del desastre.

En 1982, después de 6 años desastrosos de la historia argentina, la Junta Militar no podía mantenerse al mando ya que, se conocían sus deficiencias para manejar un país. La guerra de Malvinas fue la última carta que se jugaron los militares para seguir en el poder.
En esos años comandaba el general Leopoldo Fortunato Galtieri y ante la presión dijo “Si quieren venir, que vengan. Los estaremos esperando” refiriéndose a los ingleses. Con esto daba el aviso de guerra, que el pueblo argentino no vio sino que pensó sólo en la recuperación de las islas y no en el modo ni en las consecuencias que dejaría.
El escritor Rodolfo Enrique Fogwill fue el primero en escribir una novela sobre la guerra en Malvinas. Lo hizo a través de “Los pichiciegos” que relata la guerra desde un grupo de soldados que la vive en su pozo de zorro.
La historia que muestra el autor se encamina en la búsqueda de alimentos, ya sea por tratados o intercambio.
El grupo de soldados que se ve en la novela está compuesto por gente de todo el país que busca sobrevivir sin involucrarse en el conflicto.
Los relatos que transcurren en la trinchera no tratan de demostrar cómo fue la guerra, sino que en ellos siempre se hace presente la sobrevivencia de esta “tribu” que se marginó de lo que era la batalla.
En una cierta parte desarrolla un hecho en el cual, por conseguir unas pilas para su radio, un personaje entrega información.
Luego de un extenso relato casi todos lo pichiciegos terminan muertos por la pérdida de gas de una garrafa que se encontraba en el refugio. Sólo uno se salva porque no estaba allí.
Si bien Fogwill hace una buena novela, ésta no puede ser un reflejo de Malvinas, ya que no existe guerra sin batallas ni enfrentamientos.
En la guerra de Malvinas se logró esconder la verdadera y dolorosa realidad que vivieron los soldados argentinos; el maltrato, la falta de alimentos y de capacitación militar.
Este último acontecimiento demuestra que la dictadura no tuvo piedad y se caracterizó por el sufrimiento de todo un país.
En los 7 años que duró no hubo justicia, no se oyó, no se miró y no se valoró. Tampoco hubo libertad de prensa, ni de expresión.
Pero lo que si hubo fueron 30.000 desaparecidos, una guerra, mucha indiferencia e individualismo. Al mismo tiempo, creció la deuda externa y descendió el producto bruto interno.
Como en toda la historia Argentina la etapa de 1976-1983 se refleja en la literatura. A pesar de la censura y del terror que se impuso los escritores interpretaron la realidad.
Con los cuatro autores mencionados se logra llegar a los hechos más relevantes de esta etapa: los desaparecidos, la indiferencia, las torturas, la mentira, la guerra y el miedo.
La dictadura militar en la Argentina logró organizar un desastre que hoy se sigue padeciendo. ■


Recuadro ¿Qué vio Fogwill?
“Yo me avivé y todos los demás son unos pelotudos” expresó en una entrevista Rodolfo Fogwill, refiriéndose a su texto “Los Pichiciegos”. En éste, habla de un grupo de soldados y muestra la guerra desde un refugio donde todo el relato se basa en el intercambio y en la búsqueda de alimentos.
En la misma entrevista dice que escribió esta novela en dos días y consumiendo 12 gramos de cocaína. Además, que lo único que él conocía sobre Malvinas era la información que pasaban en la televisión.
¿De qué se avivó Fogwill? En su narración la gente busca tomar mate con azúcar o ver si fumaban tres o cuatro cigarrillos por día. Lo expresa en las charlas que tienen los personajes, en las cuales, hacen cuentas de cuantos cigarrillos habría para cada uno.
Hoy se puede afirmar que los chicos que estuvieron en Malvinas volvieron con muchos kilos menos.
¿Qué es lo que vio el escritor con 12 gramos de cocaína en su cuerpo y sabiendo que dijo que “la realidad no existía” para él? ¿Una cueva con garrafa y llena de comida? ¿Una guerra sin enfrentamientos? ¿Una guerra sin muertos en batalla?
En el caso que hubiese querido demostrar que los Pichiciegos era un grupo de generales que huyeron del conflicto y sólo querían salvarse, ¿por qué los Pichiciegos terminan muriendo por causa de una pèrdida de gas? Hoy día los generales que estaquearon siguen en libertad.

“Los Pichiciegos” termina siendo una novela que no está muy cercana a la realidad. Por lo tanto, deja de ser un reflejo de la guerra y un relato en el cual se pueda basar para contar un hecho histórico tan relevante como es Malvinas.
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Mi viejo tiene 45 años. A veces por las noches se despierta por el ruido del estruendo de una bomba en su memoria. En su mente rondan algunos fantasmas cuyos nombres no los recuerda bien.
Su grupo de compañeros, que vivieron los mismos sufrimientos, y nosotros, su familia, somos lo único que él tiene ya que su vida es incierta. La perdió en aquella guerra y ahora vive otra, pero muy distinta. No logra afirmarse en la sociedad ni al ritmo de la cotidianeidad. Sus sueños fueron robados.
Él es poco expresivo y bastante duro. Es muy difícil arrancarle una alegría pero, cuando lo hacemos, juro que es inmensa y especial. Nuestras vidas giran en torno a él y esos gestos nos dan mucha energía para seguir luchándola.
Nunca le des una orden, nunca lo mandes a hacer nada; responde muy mal ya que, recuerda los malos tratos por los que pasó. Al mismo tiempo, se siente libre sin ninguna profesión fija pero, a la vez, no encuentra nada que lo haga olvidar lo que pasa por su mente.
Recuerdo una pregunta que me realizó un periodista a mis 5 años: “¿te gustaría que tu viejo vuelva a las Islas?” Con toda mi niñez y mi ignorancia respondí que si y que lo acompañaría. Cada vez que me acuerdo de eso me pongo muy mal. En mis cortos 19 años de existencia, no logro entender las nefastas guerras. Teniendo en mi casa a una persona que es ex combatiente y viviendo con él todo los días conocí algunas consecuencias más de cerca.
Se que la dictadura es una marca y una mochila pesada que cargamos todos los argentinos en nuestras vidas y que seguirán soportando nuestras generaciones próximas. Lo que no quiero es que a mis hijos sólo les quede un leve borrón de aquel conflicto bélico que llevarán en su sangre. No quiero que quede olvidado y no quiero que se deje de lado y se piense que los veteranos de guerra son gente perdida. Como sociedad les podemos dar mucho y ellos nos pueden enseñar mucho para no repetir la dolorosa historia.
Volviendo a lo de mi viejo, es mucho el respeto que tengo por su historia. Cuesta decirle que no a lo que pide, cuesta mirarlo a los ojos y tutearlo, cuesta no relacionar todas sus actitudes con situaciones sufridas en el pasado; cuesta ser su hijo. Respeto y admiro su valentía y me imagino en esa guerra y con su edad; me estaría haciendo caca encima.
No fueron ni son bien tratados. No reciben el apoyo ni el reconocimiento necesario. Padecen diariamente la terrible situación de pares suicidándose.
Esto último me lleva a contar un hecho muy loco que pasó por mi cabeza en el acto, en el cual, se conmemoraron los 25 años de Malvinas (en Mar del Plata no suelen ser muy concurridos).
Repaso la plaza con el monumento a los caídos y un sonido que endulzaba mis odios. A las fuertes voces que entonaban el himno nacional las acompañó un diluvio. Pensé que ante el segundo minuto que llovió sin parar la gente correría a un refugio. Emocionaba ver y oír a las ancianas cantando el himno mojadas y ver que sus lagrimas eran unas más de las tantas que lloró ese cielo enfurecido.
Creo que ese día le demostramos a cada soldado que, si bien no se puede comparar, nosotros nos entregamos por ellos y decidimos soportar la lluvia. Yo pensé que fue una señal y, además, que debía mojarme y pasar frío como lo hicieron ellos.
Otra cosa disparatada fue la primer alegría de mi viejo, el nacimiento de mi hermano. No pregunten por qué, pero fue un 2 de Abril. Yo nací un 30 de diciembre sólo para que mis viejos pasen año nuevo en la clínica.
No puedo olvidar la vez que nos contó, a mí y a mi hermano, aquella historia. Fueron dos o tres noches seguidas y, si mal no recuerdo, yo tenía 6 años. Fue la única charla que tuve con él sobre el tema. Éramos pequeños pero lo escuchamos con mucha atención.
Ese relato fue una película. En el momento no teníamos conciencia pero, las cosas que todavía retengo son terribles. Mis preguntas se referían a cuánta gente mató y al por qué todo fue de esa manera. No entendía por qué pasaban hambre y arriesgaban su vida por un trozo de chocolate.
Espero que pueda volverse a sentar conmigo y que se anime a contarme las cosas; cómo fueron sus días en Malvinas y cuál es la verdad de su vida actual. Lo veo difícil pero no imposible. Se que servirá mucho para todos, que los que conocen la verdadera realidad son ellos y que no hay nadie mejor para contarla.
Para terminar creo que hasta el día de hoy, en el caso Malvinas, toda una sociedad no entendió la frase que dice que “Uno no ama a la patria porque es grande, sino porque es SUYA”.


Por Nicolás Fogolini

Video situacional del programa Natalia y Manolo.

Natalia y Manolo son dos casos de jóvenes asesinados en Miramar (el segundo inconcluso). El presente video fue mostrado en el trabajo final de la materia audiovisual por los alumnos de segundo año de Comunicación Social, de la extensión áulica en Miramar, de la Universidad Nacional de La Plata.

Realización: Nicolás Fogolini con colaboración de Tomás Canavari y Cristian Serrano.
Locución por Daniel Ramos (colaboración)
Texto: Javier Andrada

martes, 2 de octubre de 2007

El Amor y la Locura (cuento anónimo)

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el Aburrimiento había bostezado por primera vez, la Locura, como siempre tan loca, les propuso: “¿Jugamos a la escondida?”. La Intriga levantó una ceja, intrigada, y la Curiosidad, sin poder contenerse preguntó: “¿A la escondida? ¿Y cómo es eso?”. “Es un juego –explicó la Locura- en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden. Y cuando haya terminado de contar, el primero de ustedes al que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego”.

El Entusiasmo bailó secundado por la Euforia. La alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar; la Verdad prefirió no esconderse: para qué, si al final, siempre la hallaban; y la Soberbia opinó que era un juego muy bonito, pero en el fondo, lo que le molestaba es que la idea no hubiese sido suya. Y la Cobardía… la Cobardía prefirió no arriesgarse.
“Uno, dos, tres…”, comenzó a contar la Locura.

La primera en esconderse fue la Pereza, que, como siempre, se dejó caer en la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino, ideal para la Bellaza; que si una rendija de un árbol, perfecto para la Timidez; que si el vuelo de la mariposa, lo mejor para la Voluptuosidad; que si una ráfaga de viento; magnífico para la Libertad. Así que terminó por ocultarse en un rayito del sol. El Egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio; lo encontró ventilado, cómodo… pero eso sí, sólo para él. La Mentira se escondió en el fondo de los océanos; ¡mentira!, en realidad se escondió detrás del arco iris. Y la Pasión y el Deseo en el centro de los volcanes. El Olvido… ¡se me olvidó dónde se escondió! Pero, bueno, eso no es lo importante.

Cuando la Locura contaba 999.999, el Amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.

“Un millón” contó la Locura, y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la Pereza, sólo a tres pasos de la piedra. Después oyó a la Fe discutiendo con Dios en el cielo sobre teología. Y la Pasión y el Deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el Triunfo. Al Egoísmo no tuvo que buscarlo, el solito salió disparado desde su escondite, que había resultado ser un nido de avispas.

De tanto caminar sintió sed y, al acercarse al lago, descubrió a la Belleza. Y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse.

Así fue encontrando a todos: la Mentira detrás del arco iris; ¡mentira!, si ella estaba en el fondo del océano; y hasta el Olvido, al que ya se le había olvidado que estaba jugando a la escondida. Pero, sólo el Amor no aparecía por ninguna parte. La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada rolluelo del planeta, en la cima de las montañas; y, cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y sus rosas, y tomó una horquilla y comenzó a mover sus ramas. Cuando, de pronto… se oyó un doloroso grito, las espinas habían herido los ojos del Amor. La Locura no sabía qué hacer para disculparse: lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a la escondida en la Tierra, el Amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña.

sábado, 22 de septiembre de 2007

video-minuto

Deportista


Este video fue realizado con la colaboración de dos compañeros de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social. Se produjo para el Taller Audiovisual, el cual, puso limitaciones como: no introducir efectos a las imágenes, no abusar de las tomas y, en las mismas, tener en cuenta toda la escala de planos. En este contexto se desarrolló el film.

Sinopsis. El video-minuto muestra a un joven deportista que se entrena en la costa de Mar del Plata. Llega en bicicleta a la playas de La Perla y realiza un recorrido por la arena hasta la Estación Pública de Actividad Física del CEAF. Allí se detiene a hacer una serie de ejercicios antes de emprender la vuelta en bici hacia su casa.


Nicolás Fogolini y Tomás Canevari, realizadores del video.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Nota periodística (2006)

La causa ¿la no contención del Estado?
Por Nicolás Fogolini.

Después de la guerra de Malvinas los ex soldados argentinos no tuvieron un buen recibimiento y no fueron bien insertos a la sociedad.
El Estado fue uno de los mayores responsables de que los ex combatientes sufran las consecuencias del conflicto bélico y que todavía padezcan la falta de un buen reconocimiento.
Uno de los problemas que tuvieron que afrontar fue una sociedad que miró hacia el otro lado, que no recordó a los que murieron ni contuvo a los que volvieron. “Los ciudadanos discriminaban y despreciaban a los `locos de Malvinas´ como solían llamarlos y como el estado decidió que fueran considerados”.
También, los medios de comunicación mostraron una visión que no resultó ser la verdadera y esta difusión hizo a la marginación de los soldados. “Los medios, con gran influencia del Estado, nos mostraban así” declararon los participantes del conflicto.
Algunos de los parientes aportaron que en el momento que volvieron, la gente, los habría recibido con desprecio y sin gloria y resaltaron que “no les deban trabajo, eran los locos de la guerra”.
A la vez, Daniel Mosca, Jefe de servicio de Estrés Post traumático del hospital Alvear, demuestra que en el caso de Cromañón que habrían sido atendidos a dos días del accidente, la tasa de medicación sería del 20 por ciento.
En cambio, entre los veteranos de Malvinas “casi olvidados en los primeros años tras la guerra, es del 80 por ciento” expresó en una nota al diario La Nación.
La mayoría de los suicidios se habrían dado por no tener un buen reconocimiento económico o social, los ex combatientes dicen “estábamos en estado de indigencia, no teníamos trabajo, no podíamos estudiar y nos faltaba atención médica.
El Estado argentino no los supo recibir ni contener y por eso se sufrieron muchos suicidios y muchos trastornos, que si se los hubiera tratado a su debido tiempo, serían menores.
Al mismo tiempo, el tratado de los medios y la versión que mostraron, llevó a que los ciudadanos, al encontrarse con los derrotados, los marginen y les tengan miedo, por ser conocidos como “los loquitos de la guerra”.
Por último, ahora hay que trabajar más y con mayor esfuerzo para que salgan de esta situación. Así y todo, algunas de las consecuencias que ya se padecieron no se podrán arreglar.

martes, 12 de junio de 2007

Héroes

Héroes.

No olvidemos el 2 de Abril de 1982, cuando tropas argentinas recobraron las islas Malvinas, como patrimonio de nuestro país. Esta situación, derivó en una guerra que duró 74 días y, por eso, no podemos dejar de reflexionar las terribles consecuencias que nos deparó este hecho irrazonable.

Una, tiene que ver con el recuerdo de la valerosa acción que llevaron adelante nuestros soldados que cayeron y la simple, pero inmortal, evocación que se ganaron por defender “nuestra patria”.

A éstos, también debemos respeto y agradecimiento pero, por sobre todo, tenemos que mantener prendida la luz de su memoria.

Memoria que no puede quedar apagada y en el pasado. Tampoco prendida pero distanciada de nosotros. Tiene que ser nuestra compañera y caminar de la mano, para poder progresar sin que se repita lo mismo.

La otra, la ingrata experiencia que vivieron los que lograron regresar, los cuales, no pueden despojarse de recuerdos tan profundos que, sin duda, influyen en su vida actual.

Seguros de que la soberanía debemos seguirla reclamando, no podemos dejar de rendir un sincero homenaje a los muertos por la Patria en el intento de recuperarlas, agradeciéndoles el haber tomado la decisión de luchar por lo que es nuestro.

Pero especialmente, tenemos que recapacitar y debemos tener muy presente a los soldados de Malvinas que comparten la sociedad con nosotros, que viven y están cerca de nosotros; que no reciben el trato que merecen.

Toda nuestra consideración para ellos y un gran sentimiento de orgullo por su coraje y por ser nuestros compatriotas.

Por eso y por mucho más expresémosles nuestros deseos de que tengan una vida digna y el reconocimiento de todos los argentinos.

Monumento a los Caídos en Malvinas de Mar del Plata (Diagonal .J.B Alberdi y Córdoba).

"Canción para luchar" de León Gieco representa muy bien lo que significa "Malvinas"

No quiero pasar de largo, que al poner la foto del pueblo argentino no los muestro como víctimas sino como cómplices del gobierno Militar. Creo que, hasta el día de hoy, en el caso Malvinas, no entendieron la frase que pongo al final.

lunes, 11 de junio de 2007

La pobreza.

Un problema económico, social, cultural y ambiental.

La pobreza es incapacidad, incomprensión, imposibilidad, injusticia; lleva a la ignorancia, a la locura, a la marginación, a la tristeza, al abandono, a la vergüenza y a la angustia.
También significa carencia, desesperanza, miedo, discriminación, prohibición, necesidad y soledad.


Genera dolor y miedo a la hora de pensar en un futuro. La persona menesterosa pasa hambre, sufre ausencias y limitaciones.

Todos estos síntomas enceguecen, quitan y llevan a realizar acciones extremas. Hace que se piense en el hoy y ahora.

No sólo significa falta de medios económicos sino además, la falta de espíritu, que podría resultar peor. Ella hace la marginación y la discriminación.

La escasez de conciencia es otra de las que se podría hablar y lleva a efectuar acciones límites.

La falta de medios para satisfacer las necesidades, tanto físico-químicas (agua, aire y luz) y biológicas (alimento y reposo) como para las psico-sociales (vivienda, vestido, progreso, efecto y comunicación), hacen considerar a la pobreza como una enfermedad.

Pobreza, enfermedad endémica que perdurará en el tiempo si no se trabaja para buscar su remedio.